- El Foro Química y Sociedad subraya que la circularidad de los recursos, la innovación tecnológica, la capacitación profesional, el papel de la academia y la colaboración entre industria, administraciones y ciudadanía son factores decisivos para avanzar hacia un modelo económico más sostenible, resiliente y competitivo.
En los últimos años, la economía circular se ha consolidado como uno de los grandes ejes de transformación industrial, ambiental y social en Europa. El Foro Química y Sociedad destaca que la química y la ingeniería química desempeñan un papel esencial en esta transición, no solo por su contribución tecnológica, sino también por su impacto en la generación de empleo cualificado, el desarrollo de conocimiento y el fortalecimiento de la competitividad industrial.
En un contexto internacional marcado por la creciente presión sobre los recursos naturales, la volatilidad de los mercados energéticos y las tensiones en las cadenas de suministro, la economía circular se ha convertido en uno de los principales marcos de referencia para la transformación económica e industrial del siglo XXI. Desde hace años, el Foro Química y Sociedad viene promoviendo espacios de análisis y diálogo sobre este proceso, poniendo de relieve el papel estratégico de la química como uno de sus principales motores.
La economía circular representa un cambio profundo respecto al modelo tradicional lineal basado en extraer, producir, consumir y desechar. Frente a este esquema, propone optimizar el uso de los recursos, reducir la generación de residuos y mantener el valor de los materiales el mayor tiempo posible mediante estrategias como el ecodiseño, la reutilización, el reciclaje avanzado y la innovación en procesos productivos. Este enfoque se encuentra plenamente alineado con las prioridades definidas en el Pacto Verde Europeo, el Plan de Acción de Economía Circular de la Unión Europea y la estrategia nacional España Circular 2030.
En este proceso, la química y la ingeniería química desempeñan un papel esencial. Diversos análisis divulgativos difundidos por el Foro han puesto de relieve que la circularidad efectiva de los materiales depende en gran medida de soluciones tecnológicas avanzadas capaces de transformar residuos complejos en nuevos recursos, desarrollar materiales más sostenibles y mejorar la eficiencia de los procesos industriales. Desde el reciclaje químico de plásticos hasta el desarrollo de materiales para energías renovables, almacenamiento energético o procesos industriales de menor impacto ambiental, la ingeniería química se sitúa en el núcleo de la transición hacia sistemas productivos más sostenibles.
Al mismo tiempo, la economía circular está estrechamente vinculada a la transición energética. Informes recientes de instituciones europeas señalan que el despliegue de tecnologías bajas en carbono —como las energías renovables, la electrificación industrial o los sistemas de almacenamiento energético— implica una creciente demanda de materias primas críticas. Este fenómeno plantea desafíos relevantes en términos de seguridad de suministro, impacto ambiental y dependencia exterior, lo que refuerza la importancia de avanzar hacia modelos de uso más eficiente y circular de los recursos. Iniciativas industriales recientes, como la Declaración de Amberes, han subrayado precisamente la necesidad de equilibrar sostenibilidad, innovación y competitividad en la política industrial europea.
El Foro destaca también que la transición hacia modelos circulares no es únicamente un desafío tecnológico, sino un proceso complejo y sistémico que requiere la participación coordinada de administraciones públicas, empresas, centros de conocimiento, profesionales y ciudadanía. La experiencia acumulada muestra que la transformación hacia sistemas productivos más sostenibles exige no solo inversiones e innovación, sino también estabilidad regulatoria, cooperación institucional y una visión compartida a largo plazo.
Desde la perspectiva del empleo, la transición circular está generando nuevas oportunidades para trabajadores y profesionales en ámbitos como el ecodiseño, la digitalización industrial, el reciclaje avanzado, la gestión sostenible de recursos y la ingeniería de procesos. La creciente demanda de perfiles especializados pone de relieve la necesidad de reforzar los sistemas de formación técnica, universitaria y profesional, así como de impulsar programas de actualización continua de competencias que faciliten la adaptación de los trabajadores a las nuevas exigencias del mercado laboral.
En este contexto, el ámbito académico desempeña un papel cada vez más relevante. En los últimos años se ha intensificado la creación de programas formativos especializados, redes de investigación y cátedras universitarias dedicadas a la economía circular y la sostenibilidad industrial, concebidas como plataformas de colaboración entre universidad, industria y administraciones públicas. Estas iniciativas contribuyen no solo a generar conocimiento científico y tecnológico, sino también a formar profesionales capaces de liderar la transición hacia modelos productivos más eficientes, innovadores y sostenibles.
En el caso de España, los análisis divulgativos sobre la evolución de la economía circular reflejan avances significativos en ámbitos como la productividad material y la gestión de residuos, aunque persisten desafíos estructurales asociados a los patrones de consumo, la generación de residuos y la dependencia de materias primas importadas. Estos retos ponen de manifiesto que la transición circular es un proceso gradual que requiere continuidad en las políticas, inversión sostenida y una implicación activa de todos los actores económicos y sociales.
Los grandes foros sectoriales desempeñan también un papel relevante como espacios de diálogo y reflexión sobre los retos y oportunidades de esta transformación. Eventos como Expoquimia, cuya próxima edición se celebrará en 2026, constituyen plataformas clave para impulsar el intercambio de conocimiento, promover la innovación tecnológica y fortalecer la colaboración entre industria, centros de investigación y administraciones públicas en torno a la sostenibilidad, la economía circular y la competitividad industrial.
Desde esta perspectiva, el Foro Química y Sociedad continuará promoviendo espacios de análisis, debate y divulgación que contribuyan a fortalecer el conocimiento, fomentar la cooperación entre los distintos actores del sistema y poner en valor el papel fundamental de la química en la construcción de un modelo de desarrollo sostenible, competitivo e inclusivo.
La consolidación de la economía circular dependerá, en última instancia, de la capacidad colectiva para integrar ciencia, innovación, talento profesional y responsabilidad en la gestión de los recursos, avanzando hacia un sistema económico capaz de generar prosperidad respetando los límites ambientales del planeta.
Carlos Negro
Presidente del Foro Química y Sociedad

