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El decreto que liberaliza los grados amenaza la formación de los químicos

Nubarrones sobre la universidad

Bajan revueltas las aguas de la educación universitaria en España, y nuevos nubarrones amenazan lluvias torrenciales. Apenas ocho años después de la revolución que supuso la adaptación de los estudios superiores al intento de confluencia europea conocido como proceso de Bolonia, el Gobierno ha vuelto a dar un golpe de timón y a trastocar la estructura de las carreras, otra vez con la excusa de converger con Europa. Si entonces se pasó de la licenciatura en cinco años al grado de cuatro, ahora se rebaja aún más la duración del título básico universitario con la posibilidad de que las facultades oferten carreras de tres años. Se abre así una caja de Pandora que pone en cuestión la correcta formación de numerosos profesionales del futuro, entre ellos los químicos. No parece sensato permitir que una disciplina de semejante complejidad, que tiene un trascendente papel en los ámbitos de la seguridad, la protección ambiental y la salud humana, pueda ser asimilada en apenas tres cursos con suficiente profundidad como para ofrecer a la sociedad las necesarias garantías de profesionalidad. | Ignacio F. Bayo / Divulga

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