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Una política económica competitiva

En líneas generales, el golpe de timón adoptado en Bruselas relega la sostenibilidad como principio rector de la política energética europea y la sustituye por la competitividad. Un cambio de estrategia que puede resumirse en estas palabras: energía limpia sí, pero no a cualquier precio. La decisión de flexibilizar los objetivos está respaldada por las grandes economías de la UE –Alemania, Francia, Reino Unido y España– y cuenta también con el apoyo objetivo de las cifras. Todo ello supone que Europa, finalmente, ha decidido decantarse por el realismo y la eficiencia.

Una política económica competitiva
23 enero, 2014
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