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Biocomposite a partir de soja y fibras naturales

Biocomposite con soja y fibras naturales para palas de microeólica

El nuevo biocomposite, desarrollado por AIMPLAS y AITEX, es resistente a la corrosión y un 40% más ligero, por eso es idóneo para su aplicación en sectores como el de las energías renovables, la industria naval, la construcción, el mobiliario urbano, el transporte o el deporte y el ocio.

El Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) y el Instituto Tecnológico Textil (AITEX), adheridos a Fedit, han completado el primer año de los tres que durará BIOAVANT, un proyecto financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) y la Unión Europea cuyo objetivo es desarrollar una nueva generación de biocomposites avanzados a partir de bioresinas y fibras naturales.

El innovador material desarrollado reduce la presencia del petróleo a un 60% gracias a aceite de soja y fibras de lino, cáñamo y yute como alternativa a la fibra de vidrio. Por otra parte, es mucho más ligero que los composites tradicionales, más económico, sostenible medioambientalmente y resistente a la corrosión. Con él se fabricarán las palas para un generador de microeólica más respetuoso con el medio ambiente.

Más ligero y resistente a la corrosión

La incorporación de fibras naturales al nuevo material es muy importante porque no solo consiguen aligerar el peso del composite resultante entre un 30% y un 40%, sino que además sustituyen un material como la fibra de vidrio, que durante su manipulación puede producir irritaciones y otros efectos sobre la salud de las personas y el medio ambiente. “Uno de los aspectos más importantes de la producción de las fibras naturales cuando se las compara con la fibra de vidrio es que el consumo energético necesario para su producción es menor, con las consecuentes ventajas que eso implica también para el medio ambiente” explica Sergio Fita, investigador implicado en el proyecto.

Otra de las ventajas del nuevo biocomposite es su resistencia a la corrosión, y el hecho de que esté producido a partir de materiales procedentes de fuentes renovables. A esto hay que añadir unas buenas propiedades mecánicas y de aislamiento acústico y térmico, así como un menor coste de producción de las fibras naturales. Según Sagrario Gironés, investigadora del proyecto, “la utilización de polímeros de origen natural en la fabricación de composites presenta ventajas destacables frente a los polímeros procedentes del petróleo, ya que por una parte los combustibles fósiles no se encuentran todavía en niveles críticos pero no se están renovando y se estima que se pueden acabar en unos 40 años al ritmo en que se están consumiendo. Por otra parte, los polímeros petroquímicos presentan un elevado precio debido a los conflictos en los países productores de petróleo y a la demanda global. Por ello los nuevos biocomposites presentan un impacto ambiental menor y a un coste más competitivo”.

Estas ventajas y propiedades hacen del nuevo biocomposite un material apropiado para ser utilizado en diversos sectores. Entre los objetivos del proyecto figura la fabricación de las palas de un demostrador de energía microeólica utilizando exclusivamente el nuevo material, de forma que el generador tendría una doble vertiente sostenible: la de la energía producida y la del material empleado para su construcción.

Sobre AIMPLAS
El Instituto Tecnológico del Plástico es un Centro de Innovación y Tecnología (CIT) reconocido por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y está ubicado en Valencia (España).

Nace en 1990 como asociación de investigación sin ánimo de lucro de ámbito nacional e internacional y pertenece a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT) y a la Federación Española de Institutos Tecnológicos (FEDIT). Además, es miembro activo de otras redes tecnológicas como SUSCOMPNET, EuCIA, AESICOM, IBEROCIT y FEDIT.