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Una historia en tres actos del juguete científico en España

En los años 60, si a un niño no le regalaban el Cheminova por Navidad, podía dejarse la paga en la droguería y montar uno casero. Nunca sería tan completo como aquella caja del Quimicefa, rebosante de materiales de colores, que disfrutaron los niños de los 80 hasta que fue retirado del mercado por peligroso. Después las videoconsolas desplazaron a los juguetes científicos, pero ahora algunos tratan de recuperar la fórmula de aquellos juegos que excitaban la creatividad y la curiosidad; esas cualidades que comparten la infancia y la ciencia.

Una historia en tres actos del juguete científico en España
31 diciembre, 2012
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