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Fernando Iturrieta

20 medidas urgentes para corregir el deterioro de los factores de competitividad de la Industria Química

El Presidente de FEIQUE, Fernando Iturrieta, el Vicepresidente de FEIQUE y Presidente de la Federación Catalana (FEDEQUIM), Antoni Zabalza, y Luis Serrano, Presidente de la Comisión de Comunicación de la patronal nacional, presentaron el pasado 16 de junio las estimaciones y perspectivas de la industria química española y expusieron las necesidades competitivas más urgentes del sector ante la crisis económica actual más allá de las orientadas a revitalizar el consumo, necesidades que pueden ser determinantes para el futuro de un sector que hoy genera el 10% del Producto Industrial Bruto de la economía española y más de 500.000 empleos directos, indirectos e inducidos.

La producción del Sector Químico en su conjunto cayó un 3,8% el pasado 2008, y la caída en el subsector de la Química Básica alcanzó el 10%. La previsión es que en 2009 el descenso productivo sea del 4%, y en Química Básica se están sucediendo paradas temporales e indefinidas de plantas ante la caída de la demanda y el deterioro de las condiciones de competitividad. En 2010 se desacelera la caída, que cerrará el ejercicio con un descenso del 0,4%. La caída será mayor en Química Básica y Química de Consumo.

Con independencia de las cifras concretas, lo que la crisis internacional y el descenso del consumo han puesto de manifiesto es el deterioro de los factores de competitividad que ofrece nuestro país. La falta de mejora de las condiciones para competir de los países de la Unión Europea y Estados Unidos frente a otras áreas como Oriente Medio o China, han evidenciado la necesidad de corrección.

Competitividad para frenar la crisis

En este contexto, la Federación Empresarial de la Industria Química Española ha elaborado un Plan Integral de Competitividad orientado a la puesta en marcha a corto plazo de 20 medidas específicas para mejorar las condiciones de competitividad de las empresas químicas implantadas en España, agrupadas en áreas fundamentales, como la energía, el transporte, el marco normativo y administrativo, la I+D+i, o la fiscalidad de las empresas.

Respecto a las mismas, cabe destacar:

a) Reglamento REACH
La aplicación del Reglamento REACH que regula la producción, importación y uso de las sustancias químicas en Europa generará un coste a las empresas químicas españolas cercano a los 7.200 millones de Euros. Para paliar este impacto se propone reducir y fraccionar las tasas vinculadas a los procedimientos REACH y también establecer otras medidas de apoyo financiero, esencialmente para las Pymes, tales como permitir la amortización acelerada de los costes relacionados con REACH, la ampliación de los créditos del BEI (Banco Europeo de Inversiones), o la introducción de un Plan de Ayudas o incentivos específico para las actividades de I+D+i que las empresas realicen en relación con REACH, similares a los que ha establecido el gobierno italiano por valor de 120 millones de Euros.

Asimismo, y para evitar que penetren en nuestros mercados productos procedentes de terceros países que no hayan superado los procedimientos REACH (y por tanto no hayan tenido que acometer los gastos asociados), es necesario activar la inspección y control de las importaciones. Si no se adoptan medidas en este sentido se facilitará el acceso de productos ilegales que generarán una competencia desleal para nuestras empresas.

b) Marco Normativo y Administrativo
El sector químico en particular se encuentra sometido a una intensa regulación tanto a escala comunitaria como nacional -esencialmente en los aspectos medioambientales-, la cual genera unos altos costes técnicos y de adaptación. Considerando la crisis actual, se propone de forma general retrasar la puesta en marcha o revisión de regulaciones con alto coste asociado y de difícil asunción ante la crítica coyuntura actual como la IPPC (Prevención y Control Integrados de la Contaminación), cuya transposición en España es todavía reciente.

Respecto a la Directiva de Comercio de Derechos de Emisión, que establece un mercado  de derechos de emisión al que las empresas afectadas deben acudir en régimen de subasta para poder continuar su actividad, es necesario que los subsectores químicos sean considerados como sectores expuestos a la competencia internacional, los cuales podrán obtener un porcentaje de derechos de emisión gratuitos en función de la eficiencia de las tecnologías que empleen (benchmarking).

Otro problema fundamental y específico de nuestra economía, cuya evolución sugiere un grave empeoramiento, es la sucesiva ruptura del mercado interior por la proliferación de normas de origen autonómico que regulan las mismas materias de forma desigual. Este hecho, que ya supone un perjuicio reconocido para la entrada de las inversiones internacionales, somete a las empresas radicadas en nuestro país a una distorsión competitiva inaceptable, ante la que deberían instrumentarse mecanismos de coordinación más efectivos que los actualmente existentes.

c) Energía
La energía supone en determinados subsectores químicos la parte más importante de su estructura de costes, lo que la convierte en un factor competitivo esencial. La congénita dependencia exterior de España nos ha convertido en una economía ciertamente vulnerable a las fluctuaciones del precio del crudo y del gas, y a las decisiones de los países productores.

Ante esta situación, y la poca competitiva configuración de los precios eléctricos, debería propiciarse un marco que permita a los clientes industriales realizar contratos a medio/largo plazo a precios competitivos para el desarrollo de sus actividades. Por otro lado, sería necesario ampliar la potencia de energía nuclear, continuar impulsando las renovables (sin que su subvención impactara en los precios), e incrementar la interconexión de las redes de gas y electricidad con otros países para incrementar la competencia y mejorar la garantía de suministro.

d) Logística y Transporte
El transporte de mercancías por ferrocarril, el más eficiente y competitivo, continúa desacelerándose en nuestro país. El volumen transportado en España por este medio supone tan solo el 1,4% de las mercancías totales transportadas por vía terrestre, habiéndose además reducido el volumen un 40% desde 1997 frente al crecimiento generalizado en la UE.

Ante esta situación, respecto a las infraestructuras debe desarrollarse una red que de solución a los “cuellos de botella” en corredores y accesos a núcleos de consumo, mejorar los accesos a instalaciones portuarias y zonas fronterizas, adecuar las instalaciones para permitir las operaciones de trenes de 750m, desdoblamiento de vías para evitar interferencias con las redes de cercanías, optimizar las terminales y apartaderos para la manipulación de mercancías peligrosas, y mejorar las infraestructuras logísticas asociadas.

e) Medidas referentes a la I+D+i
La I+D+i, actualmente considerada como la principal herramienta de mejora de la competitividad y del valor añadido de los productos, es uno de los factores estratégicos del sector químico, el cual aglutina el 25% de las inversiones y gastos ejecutados en esta área por la industria española. Sin embargo, pese a los Planes Nacionales y otros programas específicos desarrollados por la Administración, es preciso ahondar en medidas que garanticen mayor éxito.

Si bien es muy positiva la recuperación de las deducciones fiscales por inversión en I+D+i, resulta todavía necesario simplificar el acceso a las ayudas y planes de fomento existentes. El sistema de planes de ayuda sectoriales no es viable para la Pyme ya que las convocatorias son cerradas, los procedimientos de solicitud y concesión son costosos, y el pago de la ayuda grava la economía de la empresa (imposición de avales, falta de anticipos suficientes). Si bien en 2009 diversas ayudas han eliminado las obligaciones de constituir avales ante la situación actual el objetivo debería ser mantener el procedimiento más allá de la coyuntura.

f) Medidas para potenciar la sostenibilidad
La sostenibilidad es un elemento esencial para crecer y mantener una posición competitiva en los mercados, ya que, más allá del innegable valor social que supone, permite generar un mayor valor añadido en la producción. En este sentido el sector químico opera en dos direcciones: por un lado, mejorando la sostenibilidad de sus tecnologías, procesos y productos y, por otro, generando productos que mejoren la sostenibilidad de otros sectores.

Por este motivo es necesario incentivar de modo más eficaz el uso de aislantes térmicos en las viviendas, ya que por cada tonelada de CO2 generada en la producción de aislantes químicos se ahorran 200 toneladas de emisiones. En este sentido deberían establecerse líneas de financiación para la vivienda construida para mejorar el aislamiento, incidiendo con ello en la mejora de la demanda de productos químicos asociados.

Asimismo, la industria química también puede contribuir de forma significativa a reducir el consumo de combustible a través de polímeros innovadores que reducen el peso de los automóviles e incrementan su eficiencia, y los productos químicos son indispensables para desarrollar las energías renovables y las tecnologías de almacenamiento, ayudando a mejorar su eficiencia y coste.

g) Medidas fiscales y financieras
España aplica todavía un elevado nivel de presión fiscal sobre las empresas, tanto por lo que se refiere al Impuesto de Sociedades, uno de los más elevados de la Unión Europea, como a las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. Ambos tienen un amplio recorrido para reducirse, y podría compensarse el menor ingreso elevando el IVA, tal y como hizo Alemania, una vez se recupere el consumo interior.

Más información:

Juan Antonio Labat
Director de Comunicación de FEIQUE
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