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Limón, rosa, lavanda… ¿qué hay detrás de un olor?

Limón, rosa, lavanda… ¿qué hay detrás de un olor?

El sentido del olfato tiene una influencia en nuestras vidas mucho mayor de lo que creemos. Por el olfato se percibe el 90% del ‘sabor’ de los alimentos, el olfato es el responsable de la sensación placentera que nos produce un determinado producto cosmético o de baño, el olfato puede hacernos revivir experiencias largo tiempo olvidadas… y puede incluso provocar que alguien nos caiga bien -o mal.

Las personas nos rodeamos de aromas que nos gustan. La mucosa olfativa humana posee unos 350 receptores olfativos distintos, y cada uno de estos receptores está preparado para percibir únicamente ciertos aromas. En otras palabras, sólo ciertas moléculas de aroma interaccionarán con un receptor concreto y estimularán una sensación de aroma en el cerebro. Los aromas complejos pueden activar simultáneamente gran número de receptores, con lo que se multiplican los aromas perceptibles. Se afirma que una nariz bien entrenada puede percibir más de 10.000 matices de una fragancia.

Durante siglos, los perfumistas utilizaban únicamente extractos naturales para la elaboración de aromas. Lo que sucede es que pequeñas impurezas, pequeñas diferencias en las moléculas, provocan la activación de receptores olfativos distintos y se percibe un aroma totalmente distinto. Este ha sido durante años el origen de no pocos fiascos.

La era de las fragancias sintéticas –fragancias idénticas a las naturales, pero obtenidas por síntesis química- se inició en 1874 con la fabricación de la vainillina. Basf inició sus actividades en el campo de las fragancias sintéticas, en el que actualmente es uno de los líder a nivel mundial, en 1930. Su producto estrella es el citral, un aroma químico que fabrican desde 1960, y que desde 2004 producen en su nueva planta de Ludwigshafen.

Tan iguales… y tan distintas

La molécula de citral, de diez átomos de carbono, es la responsable del aroma de limón en la naturaleza, como por ejemplo en los cítricos y el limoncillo. El citral sintético de Basf no sólo proporciona la fragancia cítrica sino que efectuando leves modificaciones en su estructura molecular, pueden crearse otras fragancias como el linalool, que huele a lavanda, o el geraniol, responsable del típico olor a rosas.

“Estas fragancias florales tienen una estructura molecular muy parecida, que consiste en diez átomos de carbono y un átomo de oxígeno” explica el Dr. Klaus Ebel, Director de investigación de Basf. “La diferencia crítica está en la posición exacta del oxígeno, y el tipo de enlace”. Pequeñas diferencias que hacen que las correspondientes moléculas activen receptores olfativos distintos, con lo que el aroma percibido es totalmente distinto.

Una tercera parte del citral fabricado en Ludwigshafen se utiliza para fabricar sustancias que poco tienen que ver con los perfumes: la obtención de las vitaminas A y E, y de carotenoides, sustancias que el metabolismo utiliza como precursores de las vitaminas y antioxidantes. Sólo hay que usar una pequeña cantidad de aroma para que cremas, champúes y detergentes tengan un olor agradable, pero el volumen global es de envergadura: la actual producción de Ludwigshafen es cuatro veces superior a la inicial. Los principales clientes de la factoría son los fabricantes de cosméticos y detergentes (fragancias) y los fabricantes de suplementos alimentarios y alimentación animal (vitaminas).

Más información:
Rosa-Maria Martin-Kirner
rosa-maria.martin-kirner@basf.com
Tels.: +34 977 25-6876 / +34-629059567